martes, 24 de marzo de 2015

Adoquines, los caramelos de Zaragoza

Adoquines, los caramelos de Zaragoza

Todo aquel que visita Zaragoza tiene la oportunidad de comprar estos caramelos que son un producto típico de la ciudad. Porque en realidad son, junto a la basílica del pilar, uno de los símbolos que configuran las señas de identidad de esta localidad.

Los caramelos de Zaragoza se llaman “adoquines” y se encuentran de varios tamaños, desde trozos pequeños que caben en la boca hasta piezas de medio kilo. El original era de grandes dimensiones, de ahí el nombre de adoquín. Los sabores habituales son: limón, naranja, fresa y anís. Están hechos con los siguientes ingredientes: azúcar, jarabe de glucosa, acidulante: ácido cítrico, aromas y colorantes: E-100, E-120, E-160. Deben conservarse en un lugar fresco y seco..

Adoquines de diferentes tamaños
Para encontrar los orígenes de estos peculiares caramelos hay que retroceder en el tiempo hasta el año 1928 y situarse en la localidad de Calatayud, donde el pastelero don Manuel Caro los inventó, fabricando pocas cantidades que vendía en su pequeña pastelería.

Además, en la parte exterior del envoltorio del caramelo siempre aparece una imagen de la Virgen del Pilar sobre un fondo blanco y los bordes con tela a cuadros negros y de color, como si fuera un  cachirulo. En la parte interior se incluyen versos de diferentes jotas aragonesas, las denominadas jotas de picadillo.


Hay ronderas, emotivas, picantes y comprometidas. Algunos ejemplos son:


            “Cuando te ronde esta noche
            échame una clavelina,
            pero procura que sea
            sin maceta, prenda mía.

“Cuando oyes cantar la jota             
y estás lejos de Aragón             
es un dardo que penetra             
dulcemente en el corazón”.             

            “Aragón esta de fiesta
             y canta con buena voz
             su Jota al Señor San Jorge,
             nuestro glorioso Patrón”

“Tu mira el mapa de España            
y busca su corazón            
arriba, en el lado izquierdo,            
encontrarás Aragón”            

            “¡La mujer que bulle mucho
             no puede gustar a nadie
            ¡las perlas hay que buscarlas
            en el fondo de los mares!”

“¡No llores, no, porque digan            
que has tenido muchos novios            
¡también la Virgen es buena            
y tiene muchos devotos!”            


El adoquín es un dulce típico de Zaragoza que seguramente te dejará un buen sabor de boca, un regalo ideal para amigos o familiares si visitas esta ciudad. Elige un sabor, descubre el encanto de estos caramelos y viaja más allá del azúcar para experimentar una sensación de placer en el paladar mientras caminas por esas calles llenas de historia.


Maria Sentandreu